lunes, 23 de abril de 2012

Crítica de "La Maldición de Rookford"


Nick Murphy, director conocido por series como Invasión Jurásica o Antigua Roma entre otras, da el salto a la gran pantalla con La maldición de Rookford (The Awakening) que llega este fin de semana a las pantallas españolas. El propio Murphy se ha encargado del guión adentrándose por primera vez en el género de terror, para lo cual se ha servido de la ayuda de Stephen Volk, especialista en este género.  

La película nos lleva directamente a una Inglaterra de los años veinte sumergida en traumas y lamentos a causa de la Primera Guerra Mundial. En ese escenario, la joven Florence Cathcart (Rebeca Hall) se ha especializado en destapar los fraudes y misterios que se esconden tras distintos fenómenos paranormales ayudándose de sus conocimientos científicos y de un gran escepticismo. Estos dos pilares se verán tambalear cuando la joven científica acepta el reto de resolver el misterio de la aparición del fantasma de un niño en el internado de Roockford, obsesionándose y obligándose a sí misma a llegar al fondo de una cuestión que cambiará para siempre su mundo. 

Sin duda, uno de los puntos fuertes de la película reside en la escenografía que supone la fría Inglaterra de los años veinte; unido, cómo no, a lo escalofriante que puede llegar a ser un internado de niños en medio de un bosque (a pesar de ser un tópico). Más allá de eso, el argumento puede parecer falto de originalidad y recordarnos a otras películas (de las que sin duda se ha servido) como Los Otros o El Orfanato. A pesar de que el planteamiento del filme arranca con fuerza atrapando al espectador, el ritmo y el interés que se genera en un principio  va decayendo hacia la mitad final; incluso dando un giro en el último momento que resulta algo decepcionante para lo que se podría esperar de la premisa de que parte. Aún así y más allá de algún que otro susto,  la película nos ofrece una reflexión sobre la negación humana como autodefensa, esa ceguera que nos creamos nosotros mismos ante lo que no queremos ver.

En cuanto al reparto, Rebecca Hall hace un excelente trabajo en el papel protagonista. La actriz que se dio a conocer mundialmente de la mano de Woody Allen en Vicky CristinaBarcelona (2008) dota de gran atractivo a la película y se convierte en uno de los cimientos de la misma, sin menospreciar al elenco que le acompaña entre los cuales destaca Dominic West a quien hemos visto en películas como 300 o Chicago. Aún así Rebecca Hall consigue eclipsar al resto del reparto y demuestra, una vez más, que esto de la actuación y el cine corre por sus venas (es hija del director Peter Hall y de la actriz, María Ewing). 

Por último, en la parte técnica, cabe mencionar el buen trabajo de fotografía que corre a manos del barcelonés Eduard Grau y que consigue crear una atmósfera fría que envuelve constantemente a los personajes resaltando aún más la impresionante escenografía con la que cuenta la película. Sin duda, dejará satisfechos a los más exigentes en cuanto a imagen visual se refiere, a pesar de que el guión pueda cojear en algunos puntos. 

En definitiva, y sin pretensiones de llegar a más, la película acaba resultando entretenida y recomendable para pasar un buen rato en el cine, llevándonos incluso algún que otro sobresalto.